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Cuidadores
El autocuidado del cuidador: cómo cuidarse a sí mismo
Una guía en lenguaje sencillo para cuidarse a sí mismo mientras cuida a alguien con cáncer
En resumen
Todos los cuidadores familiares necesitan apoyo. Atender sus propias necesidades, esperanzas y salud le da la fuerza para seguir cuidando a los demás. Sacar tiempo para usted, entender sus sentimientos, unirse a un grupo de apoyo y mantenerse al día con su propia salud son parte del autocuidado del cuidador.
Por qué importa el autocuidado
Todos los cuidadores familiares necesitan apoyo. Puede sentir que sus necesidades no son importantes en este momento porque usted no es el paciente con cáncer, o que no queda tiempo para usted. Puede estar tan acostumbrado a cuidar a otra persona que le cuesta cambiar de enfoque.
Pero atender sus propias necesidades, esperanzas y deseos le da la fuerza que necesita para seguir adelante. Tomarse el tiempo para recargar la mente, el cuerpo y el espíritu le ayuda a ser mejor cuidador.
Saque tiempo para usted
- Busque tiempo para relajarse. Tome al menos de 15 a 30 minutos cada día para hacer algo por usted: una siesta, ejercicio, trabajo en el jardín, un pasatiempo, una película, estiramientos suaves o yoga, respiraciones profundas, o simplemente quedarse quieto un minuto.
- No descuide su vida personal. Está bien reducir las actividades personales, pero no las elimine por completo. Busque maneras fáciles de conectarse con sus amigos.
- Mantenga su rutina. Trate de seguir haciendo algunas de sus actividades habituales. Los estudios muestran que dejarlas puede aumentar su estrés. Quizá las haga a otra hora del día o por menos tiempo, pero trate de seguir haciéndolas.
- Pida ayuda. Libere bloques de tiempo más grandes para usted pidiendo a otras personas que se encarguen de las citas o los mandados.
Entienda sus sentimientos
Es importante darse una vía de escape para sus pensamientos y sentimientos. Piense en qué le levantaría el ánimo: hablar con otras personas, o un rato tranquilo a solas. Quizá necesite ambas cosas, según lo que esté pasando. Ayuda que usted y los demás sepan lo que necesita. Leer sobre las emociones del cáncer puede ayudarle a ver si alguna se relaciona con usted.
Conéctese con otros
- Únase a un grupo de apoyo. Los grupos de apoyo para el cáncer pueden reunirse en persona, por teléfono o en línea. Pueden ayudarle a obtener perspectivas, recibir ideas para sobrellevar la situación y saber que no está solo. Algunas personas van solo a escuchar, y otras prefieren no unirse: haga lo que le parezca correcto.
- Hable con otros sobre lo que está viviendo. Los estudios muestran que esto es muy importante para la mayoría de los cuidadores, sobre todo cuando se siente abrumado o quiere decir cosas que no puede decirle a su ser querido. Tiene derecho a sentir enojo, frustración o agobio. A veces ayuda hablar con un consejero, como un trabajador social, un psicólogo o un líder religioso.
- Comparta tiempo con su ser querido. El cáncer puede acercarlos al enfrentar juntos los desafíos. Tomarse el tiempo para compartir momentos especiales puede ayudarle a avanzar hacia el futuro con esperanza.
Encuentre sentido y mantenga una actitud positiva
- Escriba en un diario. La investigación muestra que escribir puede ayudar a aliviar los pensamientos y sentimientos negativos, e incluso puede mejorar su salud.
- Busque lo positivo. Buscar las cosas buenas de la vida y sentir gratitud ayuda a muchos cuidadores a sentirse mejor. Es saludable reír, incluso durante el tratamiento: la risa libera la tensión.
- Busque maneras de sentirse agradecido. Encontrar sentido en el cuidado puede hacerlo más fácil de manejar, aunque cuidar no esté libre de estrés.
Cuide su cuerpo
Puede estar tan ocupado y preocupado por su ser querido que pasa por alto su propia salud. Pero cuidar su salud le da la fuerza para ayudar a otros. Es importante:
- mantenerse al día con sus necesidades médicas: haga sus propios chequeos, pruebas de detección y citas
- estar atento a las señales de depresión o ansiedad: si los cambios duran más de dos semanas, hable con su médico
- tomar sus medicamentos según se los recetaron
- tratar de comer comidas saludables para mantener sus fuerzas
- descansar lo suficiente, usando siestas y relajación para ayudar
- hacer ejercicio: incluso de 15 a 30 minutos al día de caminar, nadar, hacer jardinería o limpiar pueden ayudarle a sentirse mejor y a manejar el estrés
Los nuevos estresores y las exigencias diarias a menudo se suman a cualquier problema de salud que los cuidadores ya tengan. Algunos cambios comunes que notan los cuidadores son fatiga, un sistema inmunitario más débil, problemas de sueño, curación más lenta, presión arterial más alta, cambios en el apetito o el peso, dolores de cabeza y cambios de ánimo. Prestar atención a estas señales, y recibir ayuda cuando la necesite, es parte de cuidarse bien.
Cuándo buscar ayuda más pronto
- Llame al 911 o vaya a un departamento de emergencias si está pensando en quitarse la vida, o ya empezó a planear cómo hacerlo. También puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988 (la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis), o chatear en 988lifeline.org.
- Llame a su propio médico el mismo día si se está apoyando en el alcohol, en pastillas para dormir o en el medicamento de otra persona para salir adelante, o si se quedó dormido al volante camino a una cita o de regreso.
- Llame a su propio médico en uno o dos días si el ánimo bajo, la preocupación o la pérdida de interés han durado más de dos semanas, o si su presión arterial, su peso o su sueño han cambiado desde que empezó a cuidar. Dígale a quien le dé la cita que es cuidador.
Fuentes
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