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Cancer Explained

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Efectos secundarios

El dolor y el cáncer

Una guía en lenguaje sencillo sobre el dolor relacionado con el cáncer: qué lo causa, cómo funciona un plan de control del dolor, los tipos de analgésicos y los enfoques sin medicamentos. Basada en el Instituto Nacional del Cáncer.

En resumen

Tener cáncer no significa que tendrá dolor. Pero si lo tiene, casi siempre se puede controlar con analgésicos y enfoques sin medicamentos. Describir el dolor con claridad ayuda al equipo a tratarlo, y no conviene aguantarlo: el dolor que se deja pasar es más difícil de controlar después.

La versión sencilla

Tener cáncer no significa que tendrá dolor. Pero si lo tiene, por lo general se puede controlar con analgésicos y enfoques sin medicamentos. El dolor puede venir del cáncer mismo —por ejemplo, un tumor que presiona nervios— o del tratamiento.

Controlar el dolor es una parte importante de su plan de tratamiento. Tratarlo bien mejora el ánimo, ayuda a dormir y da energía. Tratar de "aguantar" el dolor puede hacerlo más difícil de controlar después, así que hable de él con su equipo.

Tipos de dolor

  • Dolor agudo: puede sentirse punzante, aparece rápido y dura poco.
  • Dolor intercurrente: aparece de repente incluso cuando ya toma medicamento para el dolor crónico; suele durar poco.
  • Dolor crónico (persistente): dura más de tres meses. Puede ser leve o intenso, constante o intermitente.

Describir el dolor ayuda a tratarlo

Su médico armará un plan según cómo usted describa el dolor. Sea lo más específico posible: dónde está, cómo se siente (punzante, ardiente, palpitante), si es constante o va y viene, y qué tan fuerte es en una escala del 1 al 10. Anote también qué lo mejora o empeora y si afecta el comer, el dormir o las actividades diarias.

Comuníquese con su médico o enfermera si siente un dolor nuevo, si el dolor no baja con el medicamento o si tiene efectos secundarios.

Los medicamentos para el dolor

  • De venta libre, como el acetaminofén (paracetamol) o el ibuprofeno.
  • De receta, como ciertos antidepresivos, anticonvulsivos, relajantes musculares o esteroides que ayudan con tipos específicos de dolor.
  • Opioides, para el dolor moderado a intenso por cáncer.

Tome la cantidad recetada a la hora indicada. No espere a que el dolor se ponga fuerte: esperar hace que tarde más en irse. Nunca deje de tomar el medicamento sin hablar con su médico, porque suspenderlo de golpe puede causar síntomas de abstinencia.

¿Y el miedo a la adicción?

Es común preocuparse por volverse adicto a los analgésicos. Ayuda distinguir tres cosas: la tolerancia (el cuerpo se acostumbra y el medicamento hace menos efecto; se ajusta la dosis), la dependencia física (el cuerpo se habitúa y presenta síntomas si se suspende de golpe; puede pasar incluso tomándolo correctamente) y la adicción (búsqueda compulsiva del fármaco a pesar del daño).

Necesitar una dosis más alta no es lo mismo que ser adicto. La mayoría de las personas con cáncer que toman analgésicos fuertes los usan de manera segura y eficaz, con la supervisión de su médico.

Enfoques sin medicamentos

Además de los medicamentos, su equipo puede sugerir prácticas complementarias: acupuntura, biorretroalimentación, distracción (música, una película), imágenes guiadas, hipnosis o meditación. Pregunte cuáles podrían servirle a usted.


Este contenido es solo educativo y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Fuente: Instituto Nacional del Cáncer (NCI).

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