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Síntomas
¿Cuándo debe preocuparse por un síntoma?
Una guía tranquila y en lenguaje sencillo sobre cuándo vale la pena hacerse revisar un síntoma cotidiano, y por qué la mayoría de los síntomas no son cáncer. Basada en el Instituto Nacional del Cáncer.
En resumen
La mayoría de los síntomas se deben a problemas cotidianos, no al cáncer. Lo que más importa es un síntoma que es nuevo, que dura más de un par de semanas, que sigue empeorando o que no tiene una causa evidente. Hacérselo revisar es cuestión de tranquilidad y de detectar cualquier problema temprano.
La versión sencilla
Todo el mundo tiene dolores, bultos, tos y días de cansancio. La gran mayoría de las veces provienen de causas ordinarias —un virus, un músculo lastimado, el estrés o el paso de los años—, no del cáncer. Pero hay unos cuantos patrones a los que vale la pena prestar atención, sobre todo porque detectar cualquier problema temprano lo hace más fácil de tratar.
Qué hace que un síntoma valga la pena revisarse
El Instituto Nacional del Cáncer sugiere consultar a un médico por los síntomas que duran más de un par de semanas, que no mejoran o que siguen empeorando. Un síntoma que es nuevo para usted, sin explicación o distinto de lo normal en usted amerita más una revisión que uno que ha tenido durante años sin cambios.
No necesita esperar a sentir dolor
El cáncer no siempre duele, sobre todo al principio. Así que la ausencia de dolor no es una razón para esperar, y la presencia de dolor no es prueba de cáncer. Si algo se siente raro y no se resuelve, esa es razón suficiente para preguntar.
Cuándo consultar al médico
Consulte a un médico por cualquier síntoma que dure más de unas dos semanas, que empeore o que le preocupe. Mencionarlo temprano no es exagerar: es exactamente lo que los médicos quieren que usted haga, y la mayoría de las veces las noticias son tranquilizadoras.