Tipos de cáncer
¿Qué es la leucemia?
La leucemia es una familia de cánceres de la sangre. Qué define el tipo, qué síntomas produce, cómo se diagnostica y en qué se diferencia el tratamiento.
En resumen
Explica qué ocurre en la médula ósea cuando hay leucemia, las dos preguntas que definen el tipo, los síntomas más frecuentes, cómo se confirma el diagnóstico y en qué consiste el tratamiento.
Qué es la leucemia
Dentro de sus huesos hay un tejido esponjoso llamado médula ósea. Ahí se fabrican las células madre sanguíneas, que van madurando hasta convertirse en los tres tipos de células de la sangre: los glóbulos rojos, que transportan oxígeno; los glóbulos blancos, que combaten las infecciones; y las plaquetas, que ayudan a formar coágulos y detener el sangrado.
El Instituto Nacional del Cáncer usa la palabra leucemia como un término amplio que describe los cánceres de las células de la sangre. En la leucemia, la médula produce grandes cantidades de células sanguíneas anormales que no terminan de madurar. Esas células inmaduras se multiplican y van ocupando el espacio de las células sanas.
Eso explica los síntomas mejor que ninguna otra cosa. Si faltan glóbulos rojos, aparece anemia y cansancio. Si faltan glóbulos blancos sanos, aparecen infecciones. Si faltan plaquetas, aparecen moretones y sangrado con facilidad.
La leucemia no forma un bulto: desplaza a las células sanas de la sangre.
Dos preguntas definen el tipo
No existe "la leucemia" a secas. El tipo se decide con dos preguntas, y de la combinación salen los cuatro tipos principales.
La primera es qué línea de células está afectada: la linfoide, de la que salen los linfocitos, o la mieloide, de la que salen los demás glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.
La segunda es con qué velocidad avanza: aguda, cuando crece rápido, o crónica, cuando crece despacio.
- Leucemia linfoblástica aguda (LLA)
- Leucemia mieloide aguda (LMA)
- Leucemia linfocítica crónica (LLC)
- Leucemia mielógena crónica (LMC)
Hay además tipos menos frecuentes, como la leucemia de células pilosas. Y varias de estas leucemias tienen versiones infantiles que se tratan con protocolos propios.
Preguntar "¿cuál es mi tipo exacto?" no es un detalle: cambia el tratamiento y el pronóstico.
Los síntomas
En las leucemias agudas los síntomas suelen instalarse en pocas semanas. En la leucemia mieloide aguda, por ejemplo, es común que hayan aparecido entre 4 y 6 semanas antes del diagnóstico.
Lo más frecuente es:
- Debilidad o cansancio que no mejora.
- Fiebre o infecciones repetidas.
- Palidez o pérdida del color normal de la piel.
- Sangrado o moretones que salen con facilidad.
- Puntos rojos diminutos bajo la piel.
Las leucemias crónicas son distintas: muchas veces no dan ningún síntoma al principio y se descubren por casualidad, en un análisis de sangre pedido por otro motivo.
Qué aumenta el riesgo
Entre los factores conocidos están fumar, haber recibido quimioterapia o radioterapia antes, la exposición al benceno y ciertos síndromes hereditarios.
Conviene leer esa lista con la misma advertencia que hace el Instituto Nacional del Cáncer: tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que usted vaya a tener leucemia, y muchas personas con leucemia no tienen ninguno.
Cómo se confirma
El primer paso casi siempre es un hemograma completo, que cuenta las células de la sangre. Si hay algo que no cuadra, se hace una aspiración y biopsia de la médula ósea, que es lo que da el diagnóstico.
Después la muestra pasa por el análisis citogenético y por pruebas moleculares, que buscan cambios en los cromosomas y en los genes de las células leucémicas. No es un trámite: esos resultados deciden qué tratamiento se elige y ayudan a estimar el pronóstico.
El tratamiento
En las leucemias agudas el tratamiento se organiza en fases. La terapia de inducción busca eliminar las células leucémicas y llevar la enfermedad a remisión. La terapia de consolidación viene después y busca eliminar las células que quedaron sin actividad y podrían hacer que la enfermedad vuelva.
La quimioterapia sigue siendo la base, y según el caso se suman terapia dirigida, inmunoterapia, radioterapia o un trasplante de células madre.
En algunas leucemias crónicas el enfoque es otro: pueden pasar años bajo vigilancia con controles periódicos antes de necesitar tratamiento, o controlarse con medicamentos orales de terapia dirigida.
Preguntas para llevar a la cita
- ¿Cuál es mi tipo exacto de leucemia y es aguda o crónica?
- ¿Qué mostraron las pruebas citogenéticas y moleculares?
- ¿El plan empieza ahora o vamos a vigilar por un tiempo?
- ¿Cuántas fases tiene el tratamiento y cuánto dura cada una?
- ¿Voy a necesitar transfusiones o aislamiento por riesgo de infección?
- ¿Se considera un trasplante de células madre en mi caso?
- ¿Qué fiebre o qué sangrado me obliga a ir a urgencias?
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