Tipos de cáncer
¿Qué es el cáncer colorrectal?
El cáncer colorrectal suele empezar como un pólipo. Por qué la detección puede prevenirlo, qué síntomas vigilar y cómo se trata según el estadio.
En resumen
Explica cómo el cáncer colorrectal empieza en un pólipo, por qué las pruebas de detección pueden prevenirlo y no solo encontrarlo temprano, qué síntomas vigilar y qué tratamientos se usan.
Dónde empieza
El colon es la porción principal del intestino grueso y mide alrededor de metro y medio. El recto son los últimos centímetros, justo antes del ano. Cuando el cáncer aparece en cualquiera de los dos, se habla de cáncer colorrectal.
Lo que distingue a este cáncer de casi todos los demás es cómo empieza. El Instituto Nacional del Cáncer lo resume así: el cáncer colorrectal a menudo comienza como un crecimiento, que se llama pólipo, en el colon o en el recto, y es posible prevenirlo si se detectan y se extirpan los pólipos.
Ese detalle cambia todo. Un pólipo tarda años en volverse cáncer, y no todos lo hacen: los pólipos colorrectales son comunes después de los 50 años y, en la mayoría de los casos, no se vuelven cancerosos. Pero un tipo llamado adenoma sí tiene más riesgo, sobre todo cuando mide 1 cm o más.
La detección del cáncer colorrectal no solo lo encuentra temprano: puede evitar que aparezca.
Por qué la detección importa tanto
Al principio, el cáncer colorrectal a menudo no da ningún síntoma. Por eso esperar a sentir algo no funciona como estrategia.
Las pruebas de detección disponibles se agrupan en tres tipos:
- Pruebas de materia fecal. Buscan sangre que no se ve a simple vista (FOBT y la prueba inmunoquímica fecal o FIT) o material genético anormal (prueba de ADN en la materia fecal). Se hacen en casa y se repiten cada uno a tres años según la prueba.
- Pruebas que miran por dentro. Colonoscopia, sigmoidoscopia y colonoscopia virtual, también llamada colonografía por tomografía computarizada. La colonoscopia tiene una ventaja propia: si aparece un pólipo, muchas veces se quita en el mismo procedimiento.
- Análisis de sangre, una opción más nueva.
Si el resultado de una prueba de materia fecal sale positivo, el paso siguiente recomendado es una colonoscopia. Una prueba de heces positiva no es un diagnóstico; es una indicación de mirar por dentro.
La mayoría de los grupos de expertos recomienda empezar la detección a los 45 años en personas con riesgo promedio y continuar hasta los 75, pero si usted tiene antecedentes familiares u otras condiciones, la edad de inicio puede ser distinta. Es una conversación con su médico, no una regla única.
Estas pruebas también tienen desventajas que conviene conocer: la colonoscopia puede causar, en pocos casos, desgarros del revestimiento del colon y sangrado; la colonoscopia virtual expone a radiación y puede encontrar hallazgos incidentales en otros órganos; y las pruebas de materia fecal pueden dar resultados falsamente positivos que llevan a procedimientos adicionales.
Los síntomas
Cuando aparecen, los más frecuentes son:
- Sangre en las heces, de color rojo brillante o muy oscuro.
- Un cambio en los hábitos intestinales: diarrea, estreñimiento o la sensación de que el intestino no se vacía por completo.
- Cambios en la forma de las heces.
- Malestar o dolor en el abdomen.
- Pérdida de peso sin explicación.
- Cansancio y, a veces, vómitos.
Todos estos síntomas tienen causas mucho más comunes que el cáncer. Lo que no conviene es dejarlos pasar cuando duran semanas o vuelven una y otra vez.
Qué aumenta el riesgo
Pesan los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, los antecedentes personales de cáncer o de pólipos de riesgo alto, ciertas mutaciones hereditarias, la enfermedad inflamatoria intestinal crónica, el consumo de alcohol, el tabaco, la obesidad y la edad avanzada.
Cómo se estudia y se clasifica
El estudio incluye el examen digital del recto, la colonoscopia y la biopsia, que es lo que confirma el diagnóstico. Después se agregan tomografía computarizada, resonancia magnética o ecografía para ver la extensión, el análisis del antígeno carcinoembrionario en sangre, y pruebas del tumor como la inmunohistoquímica y la inestabilidad de microsatélites, que ayudan a elegir tratamiento.
Los estadios van del 0, cuando las células anormales están solo en el revestimiento, al IV, cuando el cáncer se diseminó a otros órganos.
El tratamiento
La cirugía es el tratamiento principal en la mayoría de los casos; la operación más común quita el segmento afectado y vuelve a unir los extremos, algo que el informe llama resección con anastomosis. Según el estadio y la ubicación se suman quimioterapia, radioterapia (más frecuente en el cáncer de recto), terapia dirigida con medicamentos como el bevacizumab y el cetuximab, e inmunoterapia en tumores con determinadas características moleculares.
Preguntas para llevar a la cita
- ¿En qué estadio está y dónde exactamente se encuentra el tumor?
- ¿Se hicieron pruebas moleculares al tumor? ¿Qué mostraron?
- ¿Voy a necesitar una ostomía? Si es así, ¿sería temporal o permanente?
- ¿En qué orden van la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia?
- ¿Mis familiares directos deben empezar la detección antes?
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