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Cancer Explained
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Vivir con cáncer

Embarazo durante el tratamiento del cáncer

Sí se puede tratar el cáncer durante el embarazo. Qué cambia según el trimestre, qué tratamientos se posponen y quién debe estar en el equipo.

En resumen

Cómo se trata el cáncer durante el embarazo: qué se puede hacer en cada trimestre, por qué la quimioterapia se evita al principio, qué pasa con la radioterapia y con la lactancia.

La respuesta breve

Recibir un diagnóstico de cáncer estando embarazada es una de las situaciones más duras que existen, y la primera pregunta suele ser si hay que elegir entre el tratamiento y el embarazo. En la mayoría de los casos, no.

El cáncer se puede tratar durante el embarazo. Lo que cambia es el orden, el momento y la elección de los medicamentos, y para eso el cuidado lo lleva un equipo doble: oncología junto con obstetricia de alto riesgo, también llamada medicina materno-fetal.

Buena parte de lo que se sabe viene del cáncer de mama, que es el más frecuente durante el embarazo, y del cáncer de cuello uterino. Dos puntos que el Instituto Nacional del Cáncer afirma con claridad: las células cancerosas no pasan al feto, y en el cáncer de mama durante el embarazo, terminar el embarazo no mejora la supervivencia de la madre y no se recomienda como parte del tratamiento.

Esta página es educativa. No diagnostica, no recomienda un tratamiento específico y no reemplaza a su equipo médico.

Lo que más pesa: el trimestre

El calendario del embarazo es lo que más ordena el plan.

Durante los primeros tres meses se evita la quimioterapia. El Instituto Nacional del Cáncer lo dice así: por lo general, no se administra quimioterapia durante los primeros 3 meses del embarazo. Es el período en el que se están formando los órganos del bebé.

La cirugía, en cambio, sí se puede hacer cuando hace falta, incluso en el primer trimestre. De hecho, la mayoría de las pacientes embarazadas con cáncer de mama se someten a cirugía.

Después del primer trimestre, ciertos medicamentos de quimioterapia se pueden administrar sin que por lo general causen daño al feto. Eso no quiere decir que no haya riesgos: siguen siendo posibles el parto prematuro y el bajo peso al nacer, y por eso el embarazo se vigila de cerca.

La radioterapia externa normalmente se pospone hasta después del parto en los casos de estadio temprano. En estadios más avanzados puede administrarse después del primer trimestre si es necesario, con medidas de protección como blindaje de plomo para proteger al feto.

Cuando la decisión es esperar o adelantar el parto

En el cáncer de cuello uterino se ve bien cómo se toman estas decisiones. Si el cáncer es de estadio I y de crecimiento lento y se descubre en el primer trimestre, el equipo puede recomendar dejar el tratamiento para más adelante en el embarazo o para después del parto. En el segundo o tercer trimestre pueden considerarse procedimientos como la conización quirúrgica o la cervicectomía. En estadios más avanzados durante el segundo o tercer trimestre puede ofrecerse quimioterapia durante el embarazo.

Cuando hace falta un tratamiento más intenso que no puede darse durante el embarazo, una opción frecuente es adelantar el parto mediante una cesárea alrededor de la semana 37, para poder empezar ese tratamiento después del nacimiento.

En todos estos casos, el Instituto Nacional del Cáncer plantea la conversación en los mismos términos: hay que evaluar los riesgos y los beneficios de cada opción, incluido el efecto que pueden tener sobre su salud, su embarazo y su fertilidad futura.

No hay una única respuesta correcta; hay una decisión que se toma con datos concretos de su caso.

La lactancia

Si va a recibir quimioterapia, tendrá que suspender la lactancia. La razón es directa: muchos de los medicamentos que se usan para la quimioterapia aparecen en la leche materna en concentraciones altas y podrían dañar al bebé.

Vale la pena preguntar por esto antes de que empiece el tratamiento, porque hay decisiones prácticas que se toman mejor con tiempo.

El equipo que debería acompañarla

Además de su oncólogo, en este tipo de situación suelen participar un obstetra especializado en embarazos de alto riesgo, un neonatólogo, el cirujano si hay operación, y personal de apoyo como enfermería de navegación o trabajo social. Si el inglés no es su idioma, tiene derecho a un intérprete médico en cada consulta; no tiene por qué apoyarse en un familiar para traducir decisiones de este peso.

Pedir que le entreguen el plan por escrito, con las fechas previstas y quién coordina qué, evita muchos malentendidos cuando hay dos equipos involucrados.

Preguntas para llevar a la cita

  • ¿En qué semana de embarazo estoy y cómo cambia eso el plan?
  • ¿Qué parte del tratamiento se puede hacer ahora y qué conviene esperar?
  • ¿Qué medicamentos específicos se van a usar y qué se sabe sobre ellos en el embarazo?
  • ¿Quién vigila al bebé, con qué estudios y cada cuánto?
  • ¿Se plantea adelantar el parto? ¿Por qué motivo y en qué semana?
  • ¿Voy a poder amamantar?
  • ¿Cómo puede afectar este tratamiento mi fertilidad más adelante?
  • ¿Con quién hablo si tengo dudas fuera del horario de consulta?

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