Efectos secundarios
Efectos secundarios del tratamiento del cáncer
Qué son los efectos secundarios del tratamiento del cáncer, algunos de los más comunes y por qué es tan importante reportarlos a su equipo de atención.
En resumen
Los tratamientos del cáncer, y el cáncer mismo, pueden causar efectos secundarios: problemas que ocurren cuando el tratamiento afecta tejidos u órganos sanos. Varían mucho de una persona a otra, incluso entre quienes reciben el mismo tratamiento. Muchos se pueden prevenir o controlar. Reportar a tiempo los cambios que note ayuda a recibir los cuidados que necesita.
Los tratamientos del cáncer y el cáncer mismo pueden causar efectos secundarios. Un efecto secundario es un problema que ocurre cuando el tratamiento afecta tejidos u órganos sanos, no solo las células cancerosas.
La buena noticia es que muchos efectos secundarios se pueden prevenir o controlar. Y hay un paso sencillo que marca una gran diferencia: reportar a su equipo de atención de salud los efectos secundarios y los cambios que note. Así podrá recibir a tiempo los cuidados que necesita.
Este artículo es solo educativo y no reemplaza la orientación de su equipo médico.
Cada persona es distinta
Es importante tener en cuenta que los efectos secundarios varían de una persona a otra, aun entre personas que reciben el mismo tratamiento. Que un familiar o conocido haya tenido cierta molestia no significa que usted la vaya a tener, ni con la misma intensidad. Por eso es tan valioso conversar sobre su caso particular con su médico y su equipo de enfermería.
Algunos efectos secundarios comunes
El tratamiento del cáncer puede afectar distintas partes del cuerpo. Estos son algunos de los efectos secundarios sobre los que informa el Instituto Nacional del Cáncer:
- Fatiga (cansancio que no mejora con el descanso).
- Náuseas y vómitos.
- Caída del pelo (alopecia).
- Anemia y otros cambios en la sangre, como sangrado y moretones (trombocitopenia).
- Infección y neutropenia, cuando bajan las defensas.
- Diarrea o estreñimiento.
- Dolor.
- Problemas en la boca y en la garganta.
- Cambios en la piel y en las uñas.
- Problemas de los nervios (neuropatía periférica).
- Problemas de memoria o de concentración.
- Problemas para dormir.
- Cambios en el peso, pérdida de apetito y problemas de nutrición.
- Cuestiones de fecundidad y problemas de salud sexual.
- Linfedema (hinchazón por acumulación de líquido).
Esta no es una lista completa, y no todas las personas tendrán estos problemas. Su equipo de atención puede decirle cuáles son más probables con su tratamiento y qué hacer para prevenirlos o aliviarlos.
Por qué conviene reportar los cambios pronto
Avisar temprano sobre un efecto secundario suele facilitar su control. Cuando su equipo se entera a tiempo, puede ofrecer medidas o medicamentos que ayudan a que usted se sienta mejor y a que el tratamiento siga su curso. Guardar silencio, en cambio, puede permitir que un problema pequeño crezca.
Por eso, si nota algo nuevo o distinto, dígalo aunque parezca poco importante. Anotar los cambios y el momento en que aparecen puede ayudarle a describirlos con claridad en la consulta.
Preguntas útiles para su equipo de atención
- ¿Qué efectos secundarios son más probables con mi tratamiento?
- ¿Qué puedo hacer para prevenirlos o aliviarlos?
- ¿Cuáles debo reportar de inmediato y a qué número puedo llamar?
- ¿Hay síntomas que serían una señal de urgencia?
En resumen
Los efectos secundarios son una parte frecuente del tratamiento del cáncer, pero muchos se pueden controlar. Cada persona los vive de forma distinta. La clave está en mantener una comunicación abierta con su equipo de atención de salud y reportar los cambios que note para recibir los cuidados que necesita.
Fuente: Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Este artículo es solo educativo y no constituye consejo médico. Para decisiones sobre su salud, consulte a su equipo de atención.