Síntomas
Dolor de espalda, cadera o huesos como posible señal temprana de cáncer
Por qué el dolor de espalda, cadera o huesos rara vez es cáncer, qué patrones sí ameritan una evaluación, y qué pruebas se usan para descartarlo.
En resumen
Explicación clara sobre el dolor de huesos como posible señal de cáncer, con las diferencias entre cáncer óseo primario y metastásico, y cuándo consultar a un médico.
La respuesta corta
El dolor de espalda, cadera y huesos está entre las quejas más comunes que existen, y el cáncer es una explicación poco frecuente para ellas. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) da la regla general para cualquier síntoma preocupante: el cáncer puede causar muchos síntomas, "pero estos síntomas se deben con mayor frecuencia a una enfermedad, una lesión, tumores benignos u otros problemas."
El cáncer que comienza en el hueso es todavía más raro. El NCI informa que el cáncer óseo primario "es poco frecuente. Representa mucho menos del 1% de todos los cánceres nuevos diagnosticados."
Ese es el panorama honesto. No significa que el dolor deba ignorarse. El NCI también es claro en el otro sentido: "el dolor o la hinchazón persistente o inusual en un hueso o cerca de él puede deberse a cáncer o a otras afecciones", y "es importante consultar a un médico para determinar la causa de cualquier síntoma óseo."
Dos cosas distintas llamadas cáncer de hueso
Los médicos usan "cáncer en el hueso" para referirse a dos situaciones diferentes.
El cáncer óseo primario comienza en el propio tejido del hueso. Este es el poco frecuente.
El cáncer óseo metastásico es un cáncer que empezó en otra parte del cuerpo y se propagó a los huesos. El NCI señala que "el cáncer que hace metástasis (se disemina) a los huesos desde otras partes del cuerpo se llama cáncer óseo metastásico (o secundario)." Entre los síntomas que el NCI enumera para el cáncer metastásico están "el dolor y las fracturas, cuando el cáncer se ha propagado al hueso."
El NCI también señala que "el cáncer metastásico no siempre causa síntomas", y que cuando sí aparecen, "cómo son y con qué frecuencia se presentan dependerá del tamaño y la ubicación de los tumores metastásicos."
El patrón que merece más atención
El dolor es el síntoma más común del cáncer óseo, aunque no todos los casos lo presentan. Las características que el NCI describe como dignas de la atención de un médico son:
- dolor persistente o inusual en un hueso o articulación
- hinchazón en un hueso o cerca de él, o hinchazón sobre una parte ósea del cuerpo
- rigidez en una articulación
- dolor en el brazo al levantar peso
- cojera o dificultad nueva para caminar
- un bulto
- fiebre sin explicación
- un hueso que se fractura sin una causa conocida
Ese último punto tiene un peso especial. Un hueso que se fractura sin una caída o lesión que lo explique no es un evento normal.
El NCI agrega la frase que más importa aquí: estos síntomas "pueden deberse a osteosarcoma, sarcoma pleomórfico indiferenciado, u otros problemas. La única forma de saberlo es que un médico examine al niño." La misma lógica aplica a los adultos. Una lista de síntomas no puede resolver esto. Un examen sí puede.
Cuándo pedir la cita
La orientación general del NCI sobre el tiempo de espera para los síntomas: "si tiene síntomas que no mejoran después de unas semanas, consulte a su médico para que los problemas puedan diagnosticarse y tratarse lo antes posible."
Para el dolor óseo, algunas aplicaciones prácticas de esa regla:
- El dolor que ha durado más de unas semanas sin mejorar merece una cita, aunque sea leve.
- La hinchazón cerca de un hueso, un bulto, o fiebre sin explicación junto con el dolor suben la prioridad.
- Un hueso que se rompe con poca o ninguna fuerza es motivo para ser visto pronto, no para esperar varias semanas.
- Si ya ha sido tratado por cáncer antes, cuéntele a quien lo atienda. Ese historial cambia cómo se evalúa un dolor óseo nuevo.
Qué sucede en esa cita
Espere primero una conversación y un examen. Si su médico quiere investigar más, el NCI enumera estas herramientas para evaluar síntomas óseos:
- Radiografía: generalmente la primera imagen del área con dolor.
- Tomografía computarizada, resonancia magnética, gammagrafía ósea, tomografía por emisión de positrones, o angiograma: para una vista más detallada del hueso y el tejido circundante.
- Análisis de sangre: incluyendo los niveles de fosfatasa alcalina y deshidrogenasa láctica, dos enzimas que pueden elevarse en enfermedades óseas.
- Biopsia: extraer una muestra de tejido de un tumor óseo "para determinar si hay presencia de cáncer."
La biopsia es la única prueba que responde directamente la pregunta sobre el cáncer. La mayoría de las personas evaluadas por dolor óseo nunca llegan a ese paso, porque la radiografía y el examen explican lo que está pasando.
Preguntas que vale la pena hacer
- ¿Qué cree que está causando este dolor?
- ¿Algo en mi examen o mi historial cambia la urgencia?
- ¿Debemos tomar imágenes ahora, o esperar y ver cómo evoluciona?
- Si esto no mejora, ¿cuándo debo regresar?
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